“Este tratado va más allá de un simple área libre de comercio”

Buenos días a todos.

El pasado viernes 7 de Octubre el Ateneo de la ciudad de Molina de Segura, en Murcia, organizó una conferencia-debate sobre el TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones entre UE y EEUU) en la que participaron en primer lugar, el profesor y catedrático del Departamentos de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidad de Murcia, José García Solanes, y posteriormente Tom Kucharz, periodista, investigador social y militante de Ecologistas en Acción. La conferencia comenzó con las intervenciones de ambos ponentes, las cuales tuvieron una duración aproximada de 20 minutos. Posteriormente, todos aquellos asistentes que lo desearan pudieron preguntar a los conferenciantes cualquier duda respecto al contenido expuesto. El catedrático José García Solanes adoptó una posición neutral y moderada, llevando a cabo un análisis no solo de los aspectos positivos que este tratado puede tener para la UE sino también aquellos que son negativos. El profesor ofreció una visión amplia de todo lo que conllevaría este acuerdo para Europa, señalando el impacto que tendría, en concreto, para la economía española ya que  “este tratado va más allá de un simple área libre de comercio”. Por el contrario, Tom Kurchaz rechazó rotundamente dicho acuerdo entre ambas áreas del Atlántico, si bien se posicionó a favor de la instauración del proteccionismo en los países de Europa. Su postura se mostró contracorriente a la evolución actual de la economía internacional. Tom expresó que el proteccionismo económico de un país conlleva, entre otros aspectos, protección social ya que la apertura económica, en las condiciones dadas actualmente, protege los intereses de las grandes corporaciones y no los de los ciudadanos.

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Por tanto, me gustaría compartir con vosotros las intervenciones de ambos ponentes. De esta manera, disponéis de la intervención del catedrático José García Solanes al final de este texto, mientras que la de Tom Kucharz  podréis acceder a ella al final de este post (archivo de audio) Espero que os sea de gran interés.

 

“Buenas tardes-noches, y en primer lugar muchas gracias por la invitación porque creo que, una de las principales tareas que tenemos los docentes de la Universidad es la de dar a conocer nuestros conocimientos, dar a conocer lo que estamos haciendo y en lo que trabajamos, y más si puede ayudar a entender temas de actualidad como éste. Bien, vamos a comenzar con el siguiente esquema que paso a describiros. La estructura del mismo consta de cuatro puntos: en primer lugar, me gustaría resaltar las particularidades que tiene este tratado; seguidamente los efectos económicos que se esperan de él y las implicaciones económicas que tendría para la economía española. Además, vamos a tratar los aspectos negativos del mismo y finalmente llevaré a cabo unas conclusiones. Desde mi punto de vista creo que analizando este tema y también otros muchos no se pueden adoptar posiciones extremas como la de ‘yo tengo la verdad absoluta’, por eso voy a adquirir una posición más bien neutral, resaltando los aspectos positivos y los negativos que este tratado pueda tener.

Nos encontramos en un proceso de integración económica en el que tratamos de aumentar los flujos comerciales que hay entre los distintos países y zonas. Y esto, ¿para qué? Pues aumentando los flujos comerciales y de inversión podremos especializarnos en cada sitio en aquello en lo que somos más aptos. Las exportaciones de la UE que van a EEUU representan casi un 20% de todas las exportaciones que hace la UE, por lo que EEUU es un importante socio comercial, recoge la quinta parte de las exportaciones que se hacen a todo el mundo por parte de la UE. Y las importaciones que la UE recibe de EEUU representan más del 15% del total. O sea, los flujos comerciales entre una parte del Atlántico y otra son importantes. Hay barreras entre ellos, y si quitásemos estas barreras podrían aumentar mucho más esos intercambios. Pero, este tratado no se ocupa solamente de los flujos comerciales, va más allá que un área de libre comercio. Es un proceso de integración regional, no mundial. También recoge la intención de liberalizar las inversiones internacionales, los flujos de capitales y las posibilidades de que las empresas se puedan establecer en la otra área respectiva.

Y, lo que es para mí todavía más importante es que el tratado intenta armonizar las regulaciones, reglas y normas que afectan no solo al comercio sino también a la economía en general. Pero, por ser importante este aspecto hay que ir con pies de plomo como veremos a continuación. ¿Por qué? Porque si se armonizan las reglas y normas eso es una forma más de quitar obstáculos, es una forma más de avanzar hacia un mercado único, y entonces, en principio, aumentar los intercambios. ¿Cuáles son esas normas comunes a las que me refiero? Cito las más importantes: se trata de establecer unos estándares mínimos en el mercado de trabajo, es decir, que el mercado de trabajo en ambas áreas estén guiados por normas muy similares; que la calidad de los productos sean comparables; compromiso sobre desarrollo sostenible; políticas de competencia, de energía, productos farmacéuticos, y una manera de resolver los conflictos entre empresas y países cuando dichos conflictos surjan. Un último aspecto de este tratado es que es muy ambicioso, y por eso mismo crea mucha incertidumbre e inseguridad sobre el desenlace de las negociaciones sobre el cuál, prácticamente está la suerte echada.

¿Qué dificultades vamos a encontrar? Tenemos intereses nacionales diferentes en la UE y EEUU. Y eso se demuestra cuando queremos avanzar, en homogeneizar las normas que regulan, por ejemplo, los servicios audiovisuales, los servicios educativos, los sanitarios, el sector aeronáutico, y la contratación pública. En estos aspectos existen problemas muy importantes. En la contratación pública, por ejemplo, hay mucha suspicacia por parte de EEUU. Si tuviéramos acceso a la contratación pública en EEUU las empresas europeas podrían optar a contratos de muchísimos millones, entre ellas las empresas españolas que, como veremos después, son líderes mundiales en cuanto a captar contratos y desarrollar sus actividades en otros países. Luego tenemos las dificultades en cuanto a las diferencias de las preferencias de los consumidores. En la UE somos más exigentes en cuanto a estas preferencias y a la protección que se les da a los consumidores. Nos preocupamos más del medioambiente; nos preocupamos más por la seguridad alimenticia, por ejemplo, con la utilización del transgénico; somos más exigentes en la protección de trabajo; tenemos mayor y mejor atención sanitaria. La utilización de fuentes de energía la tenemos mejor regulada que en EEUU porque estamos en procesos de utilización cada vez más de energías limpias sustituyendo a las energías que proceden de fósiles. ¿Dónde tenemos también dificultades? En la creación de un tribunal de arbitraje. La UE ha propuesto que, cuando existan problemas entre las empresas multinacionales y los intereses de los países se creará un tribunal de arbitraje ‘neutral’ privado, lo que provoca grandes rechazos.

Ahora vamos a hablar de los efectos económicos que podríamos esperar sobre la economía española. ¿Qué dice la teoría? La teoría dice que los efectos serán buenos porque van a haber más intercambios e inversiones, de la misma manera que al entrar en la UE se ha hecho un mercado único que nos ha beneficiado al menos en la parte de los intercambios y el funcionamiento de las industrias. En segundo lugar, el sector exterior español podría salir muy beneficiado. El sector exterior español es deficitario, ya casi de manera endémica, y solamente se recupera cuando entramos en recesión porque entonces nos apretamos el cinturón, importamos menos y aliviamos las cuentas exteriores. Bien, pues eso hay que cambiarlo. Abriendo mercados exteriores, aparte de ser más competitivos, podría ayudarnos.

¿Cuál es el coste arancelario y el no arancelario que existen en estos momentos en los intercambios entre EEUU y España? El coste arancelario para nuestras exportaciones es solamente del 2,5%. Por tanto, los aranceles en estos momentos no representan un gran problema y se pueden suprimir sin muchas dificultades. Pero los no arancelarios son importantes. Representa un 16% del coste al que llegan los productos en EEUU, es decir, nuestros productos llegan a EEU y allí por influencias burocráticas, de permisos, de licencias, ello hace elevar el precio en 16%. Las importaciones que llegan a España desde EEUU cabe decir que también son débiles las arancelarias (2,5%) pero las no arancelarias son el 26%. Por tanto, las barreras no arancelarias que intenta eliminar este tratado son mucho más importantes que las arancelarias. Si observamos por ramas económicas, en alimentos, bebidas y tabaco para las exportaciones españolas a EEUU las arancelarias (porque aquí vamos a particularizar; las cifras que he dicho antes eran promedios) serían el 8%, siendo éste un porcentaje considerable. Pero las no arancelarias un 75% lo que refleja la barbaridad de trámites y obstáculos que pueden encontrar estas exportaciones; los servicios financieros 0% para las arancelarias y 30% para la son arancelarias; vehículos a motos 2% y 28%, respectivamente; textil y calzado 10% y 16%; productos químicos 2% y 18%. O sea, hay diversidad entre unos sectores y otros, pero siempre las no arancelarias son mucho más importantes.

¿Cuál sería el impacto? Se han desarrollado varios estudios de prestigiosos especialistas en economía, econometría, etc, y de acuerdo con estos estudios, intentando sacar las cifras en promedio, resulta que el impacto sobre la economía española en el sector del cuero y calzado significaría incrementar la producción en un 1,6%; en productos químicos 0,9%; en alimentos, bebidas y tabaco un 2%. Por tanto, veis que el impacto es relativamente modesto, pero este impacto está calculado de manera muy conservadora, es decir, de manera estática, sin tener en cuenta la evolución posterior que tendría el tratado sobre la actividad de las empresas, y además sin tener en cuenta la influencia de las inversiones. De esta manera el impacto sobre la producción hay que considerarlo de manera débil, pero repito que el enfoque es muy conservador. ¿Y qué pasa con las barreras a la inversión directa? Por poner algunos ejemplos: de las barreras de las más altas a las más bajas, la inversión directa que la UE podría recibir de EEUU: 65% en cosméticos, es decir, 65% de coste adicional que tendría que soportar esa inversión; el aeroespacial le sigue con 55%; las de biotecnología en un 45% y las de maquinaria en un 14%. Y viceversa también existen barreras muy elevadas.

¿Cuáles son los efectos negativos? Primero, se están intentando hacer cambios legales sin participación democrática y sin información a los ciudadanos, lo que es profundamente grave; se intentaría, tal y como van las negociaciones, reducir el nivel de exigencia de las reglamentaciones europeas; parece ser que habría excesivo poder para las corporaciones multinacionales dándoles demasiadas protecciones a sus inversiones y demasiados derechos de propiedad y patentes; el organismo de arbitraje provoca suspicacias ya que, seguramente, beneficiaría más a las empresas por lo que sería un organismo privado y caro; hay secretismo y falta de transparencia; y por ahora no se prevén sistemas de compensación de los perdedores ya que en estos procesos siempre hay agentes que salen ganando y otros que salen perdiendo; se está dando prioridad al comercio de combustibles fósiles y a la posibilidad de fracking, lo que va en contra del proceso que estamos llevando a cabo en los países europeos intentando sustituir estos combustibles por aquellos que no perjudican el medioambiente; las energías renovables y el cambio climático están pasando a un segundo plano. A todo esto se añaden todos los problemas en las negociaciones hasta el punto de que están paralizadas debido a la gran cantidad de intereses políticos, están influidas por las próximas elecciones, y aunque ambas partes negociadoras dicen que todo va para adelante la verdad es que no es así. La ronda número 15 sobre este tratado que se está llevando a cabo esta semana nos dará la respuesta, pero casi todo el mundo da la cosa por terminada.

Conclusiones. Yo creo que oponerse radicalmente al TTIP sin más es volver al pasado. Tenemos que estar en la onda de cómo va la economía en estos momentos y los intercambios internacionales. Sería importante aprovechar las ventajas que ofrece (a las que anteriormente me he referido) No olvidemos que el centro de gravedad de la economía está girando al Pacífico, y que EEUU ofrece grandísimas oportunidades para las economías europeas. El sector español es altamente deficiente, saldría beneficiado. Pero antes de todo esto, y es algo que me gustaría destacar, se deben eliminar los efectos negativos a los que he hecho referencia, dando mayor transparencia al proceso y participación democrática.”

(Intervención del catedrático José García Solanes)

Intervención de Tom Kucharz (<– click en el siguiente enlace)

 

Guillermo García-Villaverde y López.

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